Se dice mucho, que la primera impresión es la que cuenta. Pero, cuando se trata de conocer tu siguiente etapa, tu futuro, no esperas tener un buen traje o estar maquilladas para la ocasión, solo esperas que todo esté bien. Y pues así fue mi primer encuentro con el frijolito, aunque podría decir que parecía más una esfera, pero a partir de ese momento ya lo amaba más que a mi propia vida. Y para hacer más sentimental el momento, pues el doctor te dice: Puedes escuchar sus latidos. Y sin que digas sí, ya los hace sonar. Es increíble como esa pequeña cosita ya tenga un corazón.

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