viernes, 9 de diciembre de 2016

El primer encuentro

Se dice mucho, que la primera impresión es la que cuenta. Pero, cuando se trata de conocer tu siguiente etapa, tu futuro, no esperas tener un buen traje o estar maquilladas para la ocasión, solo esperas que todo esté bien. Y pues así fue mi primer encuentro con el frijolito, aunque podría decir que parecía más una esfera, pero a partir de ese momento ya lo amaba más que a mi propia vida. Y para hacer más sentimental el momento, pues el doctor te dice: Puedes escuchar sus latidos. Y sin que digas sí, ya los hace sonar. Es increíble como esa pequeña cosita ya tenga un corazón.

lunes, 14 de noviembre de 2016

Una Noticia Inesperada




Cuando prendemos el tv, solemos tener noticias buenas y malas. Pues así se reduce nuestra vida. Para algunos hoy es un día de buenas noticias y para otros es el peor día de sus vidas. Pero, todo tiene un causa- efecto. Es así como a raíz de haber tenido algunas molestias urinarias y no tener un día algo bueno, decidí ir a una consulta con mi ginecóloga sin pensar en que podría pasar. Llegué temprano al hospital y esperé mi turno. Luego de unos minutos escuché mi nombre y pasé al consultorio. Le explique del porqué estaba ahí a la doctora y como algo rutinario surgieron las clásicas preguntas: ¿Cuántos años tienes?, ¿Cuándo fue tu último periodo?, ¿Abortos?, ¿Hijos?, a los cuales respondí y la doctora me dijo que tenía un retraso, obviamente ya lo sabía pero no habían pasado más de 11 días y una vez me dijeron que debía hacerme la prueba luego de 15 días de retraso. Así que me indicó que debía hacerme la prueba de embarazo para ver si me puede recetar algo para el dolor al orinar. Fui al laboratorio y me sacaron una muestra de sangre, a la que tuve que esperar 40 minutos para los resultados. Pasando el tiempo, me entregaron un sobre blanco, saqué el papel que tenía el resultado y vi el Positivo, Sé que no puse la cara de felicidad, angustia o lloré, sólo reaccioné de manera interna, sentía que el corazón me latía más rápido y cogí el celular para llamar a mi doctora y decirle del resultado, así que me indicó regresar a su consultorio en ese mismo momento. 
Fue una noticia inesperada, que camino al consultorio recién comencé a reaccionar. Me sentía feliz y a la vez preocupada, no sabía que pensar, sentía mi mente en blanco y solo caminaba porque debía hacerlo. Toqué la puerta del consultorio y la doctora me recetó una pastilla apta para gestantes para el dolor y una orden para una ecografía. Así culminó mi día, al que yo consideré como una buena noticia.